Actualmente, una gran cantidad de pilas y baterías usadas termina mezclada con los residuos domésticos y depositada en contenedores de basura convencional. Esto ocurre principalmente por la falta de información sobre su manejo, la escasez de hábitos de separación y el desconocimiento de los puntos de acopio disponibles.
Aunque por su tamaño pueden parecer residuos inofensivos, las pilas y baterías requieren un manejo especial. Al ser desechadas junto con restos de comida, papel, plástico, vidrio y otros materiales, pueden sufrir golpes, perforaciones, aplastamientos o cambios de temperatura durante las distintas etapas de recolección y procesamiento de la basura.
Esta situación representa un problema de seguridad, salud pública y protección ambiental que requiere la participación de hogares, escuelas, empresas, comercios, instituciones y autoridades.